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La crisis de las pensiones y el fracaso de las AFP y la capitalización individual

Actualizado: oct 13



Una de las principales demandas de la rebelión popular iniciada con el estallido del 18 de octubre del 2019 y que venía manifestándose con fuerza desde las grandes marchas y movilizaciones impulsadas por la Coordinadora Nacional NO+AFP desde el año 2016, ha sido la de las pensiones y el fin de las AFP.

La desesperación y la rabia de jubilados, adultos mayores y sus familias, crecen día a día ante las insuficientes y míseras pensiones que reciben y que no les alcanzan para enfrentar las mayores necesidades de esta etapa de su vida, acrecentadas hoy por la pandemia del Covid 19.


La no solución y la falta de respuesta tienen solo una explicación: El fracasado modelo de capitalización individual de las AFP. Este modelo es el corazón del sistema neoliberal instalado en dictadura y el fin de las AFP, implica el inicio de su derrumbe. Los ahorros previsionales de trabajadores y trabajadoras permitieron el desarrollo del mercado de capitales. Los intereses en juego son enormes. Hoy ascienden a US$ 200.000 millones(80 % del PIB), de los cuales han usufructuado los grandes grupos económicos, la banca y grandes empresarios, con los cuales han extendido y hecho crecer sus negocios y utilidades, mientras a los jubilados y jubiladas reciben pensiones miserables y el estado subsidia el modelo a través del pilar solidario.


Solo entendiendo lo señalado se puede comprender porque esta lucha se ha definido como la madre de todas las batallas. Solo así se entiende porque la elite política y económica despliega todas sus fuerzas para defender la capitalización individual y las AFP. Gobiernos, parlamentarios, jueces, Tribunal constitucional, centros académicos, medios de comunicación, grupos económicos y las propias AFP y sus dueños, se alinean para defender el modelo. Atacan e intentan anular a la Coordinadora NO+AFP, a las organizaciones sindicales y a todos aquellos que levantan la propuesta de un nuevo sistema previsional para Chile, basado en la Seguridad Social y en el principios de la solidaridad, que es el que sustenta la mayoría de los sistemas de pensiones en el mundo.


En estos días se debate en la comisión de Trabajo del Senado una supuesta reforma al sistema, que más bien se puede calificar de “reformita” que solo maquilla el sistema, y que se viene arrastrando desde el gobierno anterior. Esta “reformita” propone aumentar en 6 puntos la cotización con cargo al empleador.

El gobierno propone que de ese aumento 3 puntos vayan a las cuentas individuales y 3 a solidaridad, la derecha plantea que los 6 puntos también se destinen a capitalización individual y un sector de la oposición propone que los 6 puntos vayan a solidaridad. Lo grave de las propuestas es que ninguna de ellas, tocan a las AFP, mantienen incólume el modelo. Lamentablemente los Senadores Letelier y Goic y una parte de la oposición una vez más se prestan para ello. Las AFP seguirán administrando el 10 % de cotización que nos descuentan de nuestro sueldo todos los meses y es posible que incluso ese monto aumente, además del 1,5 % promedio que nos cobran por gastos de administración.


Ninguna de estas propuestas de reforma resuelve el problema de las bajas pensiones, El sistema de capitalización esta fracasado. Hay 2 causas de fondo que están en su base:


1.-Dada la precariedad del mercado del trabajo chileno, los ahorros que se pueden efectuar son escasos, la densidad de cotizaciones muestra que los hombres cotizan en su vida laboral en promedio solo 17,9 años y las mujeres 12,7


2.-La tan mentada rentabilidad que argumentan sus defensores como la principal razón de crecimiento de los ahorros, viene cayendo sostenidamente, en la década de los 80 estuvo en promedio en el 12% y en esta última apenas alcanza al 4,8 y sigue a la baja, por lo que los nuevos trabajadores que se jubilen en 40 años más tendrán con este modelo peores pensiones que los que se están jubilando ahora.

La única propuesta de reforma seria, financiada y sostenible de aquí a fin de siglo es la de la Coordinadora Nacional NO+AFP. En lo esencial, es una propuesta de beneficios definidos basada en la solidaridad intra e intergeneracional y entre sus principales planteamientos establece: mejora todas las pensiones, de los actuales jubilados y de los por jubilar; considera los montos y tiempos cotizados por cada cual para establecer su pensión; entrega una pensión universal para todos los chilenos y chilenas al cumplir la edad de pensionarse (65 años los hombre, 60 años las mujeres) incluidas las dueñas de casa, equivalente al sueldo mínimo de hoy ($320.500).


Para avanzar en esta propuesta, y es lo que plantea la Coordinadora, se debe partir por derogar el DL 3500 que creó las AFP el año 1980. Esta iniciativa ha sido asumida por 5 senadores y senadoras que han presentado un proyecto de reforma constitucional para su derogación y una propuesta de un nuevo sistema previsional. Son iniciativas que apoyamos porque junto con la lucha por incorporar que se garantice el Derecho a la Seguridad social en la nueva constitución (la actual lo coarta, establece un mínimo que no lo define), posibilitan terminar con el actual modelo y establecer un verdadero sistema previsional que garantice pensiones dignas a nuestros jubilados y jubiladas, en concordancia con lo que establece la Declaración Universal de los DDHH (Art. 22) y los principios de la OIT.

A estado en la discusión también en estos días el tema del retiro de fondos desde las AFP para enfrentar la crisis económica agudizada por la pandemia y ante la cual, el gobierno entregó ayudas miserable a una parte de los cerca de 3 millones de trabajadores y trabajadoras desempleados y confinados en sus hogares, mientras como es su esencia, prioriza en entregar los recursos del estado al empresariado.


La demanda y movilización popular permitió el retiro del 10% y fueron una vez más los trabajadores los que con sus ahorros tuvieron que asumir el peso de la crisis. El retiro del 10 % dinamizó la economía al inyectar 16.000 millones de dólares que permitieron a los trabajadores llevar alimentos a sus hogares y pagar parte de sus deudas. Pero también llevaron alivio a Piñera y a Briones su Ministro de Hacienda, que ven después que se oponían, que con esta inyección de recursos, el descenso de la economía no será tan pronunciado y la caída del PIB este año ya no será del -8%, sino se estima en torno al -5%

Lo concreto es que con el retiro, el 27 % de los trabajadores/as se quedó sin fondos en su cuenta individual y se estima que con un segundo retiro, esta cifra alcanzará a un 48%.


El gobierno sigue sin asumir su responsabilidad, sin proponer medidas concretas y no entregando los aportes necesarios y suficientes a los trabajadores y sus familias. Junto a muchos otros sectores, Unidad Social ha demandado un Ingreso Universal de Emergencia y un impuesto a los súper ricos para financiar las ayudas.

Con este segundo retiro de aprobarse, serán una vez más los trabajadores/as los que tendrán que asumir la crisis con sus recursos. Casi la mitad de los trabajadores/as quedará sin ahorros previsionales. Estos ahorros son para pensiones y no para financiar grupos económicos o para salvar a un gobierno de su inoperancia.


Pero si el gobierno no responde, sino asume su responsabilidad y sigue priorizando en los empresarios y en la economía, no quedará otra alternativa para enfrentar el drama social generado por la crisis económica del capitalismo y su modelo neoliberal, agudizada por la pandemia, que tener que asumir un segundo retiro de fondos.


Solo la continuidad de la movilización nos permitirá obtener nuestros derechos, terminar con las AFP y generar un nuevo sistema de Seguridad Social. Se vienen momentos decisivos para avanzar en ese objetivo: plebiscito y proceso constituyente para elaborar una nueva constitución que garantice derechos fundamentales y el 2021 elecciones para renovar autoridades políticas. Serán momentos para elegir representantes genuinos del pueblo que respondan a las demandas y al mandato popular.


Un primer paso es ganar contundentemente el próximo 25 de octubre con Apruebo y Convención Constitucional y con movilización saltar las trabas puestas en el camino.

UNIDAD SOCIAL

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