La Rebelión y el Plebiscito de Octubre

Editorial Unidad Social (17/08/2020)

En apenas 70 días más, el pueblo de Chile está convocado a ratificar institucionalmente lo que ya manifestó en las calles, a lo largo y ancho de todo el país, durante la rebelión del 18 de octubre pasado: Chile Despertó! No + Neoliberalismo!

El estallido social mostró, como ha ocurrido en múltiples países del mundo, que amplias masas populares están transformando su explotación y desesperanza diaria, en rabia y desobediencia social, pero también en dignidad y disposición a desprenderse radicalmente del modelo económico y social que, por cuatro décadas, les ha permitido usufructuar a quienes detentan el poder económico, primero bajo la administración dictatorial, y luego, con gobiernos de centroizquierda o de derecha.

La revuelta abrió el camino a hacia la destitución de este nefasto gobierno, el que será juzgado por la historia como criminal, e impulsó la deliberación popular en cientos de asambleas y cabildos autoconvocados. El pueblo está asumiendo con sus propias manos la construcción de un Chile donde la dignidad se hace costumbre.

Fue en reacción a ese proceso, destituyente y constituyente a la vez, que la casta política dominante y sus nuevos sirvientes negoció el Acuerdo por la Paz Social y la Nueva Constitución, del 15 de noviembre. En ese marco es que surge la vía institucional del Plebiscito y la figura de la Convención Constitucional, para canalizar el derrumbe del modelo neoliberal chileno en los cauces de la política petrificada, servil al capital. Pero se equivocan quienes creen que el pueblo se dejará conducir mansamente por los caminos de la vieja política, esa que descansa cómodamente en la que llaman democracia “representativa”, para unos pocos, y en la inmensa apatía y alienación social, de las mayorías.

Como Unidad Social hemos hecho una opción, que no puede ser otra que estar en el lugar en que nos corresponde estar. En el lugar en el que el pueblo y las organizaciones sociales han estado por ya varias décadas, luchando incansablemente por la dignidad social, contra la injusticia y la desigualdad.

Es por esto que participaremos unitaria y activamente por el Apruebo y la Convención Constitucional, para que no quede duda alguna que el clamor popular expresado durante la rebelión de octubre pasado, no es producto de la insatisfacción derivada de un supuesto “éxito” del modelo económico, tal como lo pretende hacer creer este gobierno derechista y muchos nostálgicos de la ex Concertación, sino de la urgente necesidad de desmontar las bases institucionales que garantizan el poder y la riqueza para unas cuantas familias, mientras la mayoría de la población debe lidiar con servicios públicos colapsados, salarios de hambre y pensiones indignas.

Pero el pueblo ya sabe de caminos institucionales que se presentan como la única vía para conseguir la transformación social. Por eso, junto al Apruebo y la Convención Constitucional en la papeleta del próximo 25 de octubre, también nos hemos comprometido a desbordar los límites estrechos que impuso el Acuerdo de la élite, buscando retomar la energía del poder constituyente del pueblo movilizado y sus organizaciones sociales. Seguiremos, como lo hemos hecho hasta ahora, apoyando los cientos de ollas comunes que permiten paliar el hambre y tejen lazos de solidaridad que serán imborrables. Mantendremos en alto la demanda por un sistema de pensiones basado en principios de Seguridad Social y diremos incansablemente, No + AFPs!. Sostendremos nuestro compromiso inexcusable con la causa de la autonomía de nuestros hermanos mapuche, cuya sangre guerrera y sabia corre en las venas de nuestro pueblo.

Porque no nos sometemos al rayado de cancha de la élite política y del poder económico, seguiremos luchando por transformar todos los espacios, institucionales y no institucionales, en frentes de lucha en los que la voz del pueblo sea escuchada y se impongan, por vez primera en este país, las prioridades y el diseño de un nuevo Chile en el que valga la pena vivir. Para ello es necesario dotar al proceso que se está retomando del carácter constituyente genuino y soberano; abrir en todos los rincones y espacios de nuestra sociedad, el poder constituyente del pueblo.

Este próximo 25 de octubre, además de votar por el Apruebo y la Convención Constitucional, el pueblo marcará AC (Asamblea Constituyente) en el voto, en señal de que el camino hacia una Nueva Constitución, que garantice la dignidad y la justicia social, lo define el pueblo movilizado y sus organizaciones sociales y no la élite política y económica que ha usufructuado del modelo neoliberal que hoy llega a su fin.

La gran batalla política de los próximos 70 días no está en convencer a quienes están por rechazo (mantener la actual Constitución neoliberal) y la convención mixta (donde la mitad de los escaños los mantienen los actuales parlamentarios de la élite), sino en volcarse hacia los más de 7 millones 300 mil ciudadanas y ciudadanos que, durante tres décadas de gobiernos democráticos de centroizquierda y de derecha, se mantuvieron al margen de la política, agobiados por la precariedad de sus vidas y se sintieron una y otra vez traicionados por los partidos políticos sin mayor cuestionamiento administraron el modelo neoliberal. Son esas chilenas y chilenos, esos nuevos migrantes ya asentados en el país, son los jóvenes que miran con mayor distancia histórica la experiencia de la Unidad Popular y el drama de la dictadura, quienes tienen en sus manos para posibilidad de derrotar a la derecha y construir un país justo, solidario, del cual no tengamos vergüenza de lo que estaremos heredando a nuestras hijas e hijos.

A revertir la abstención y transformar la rebelión de octubre en un gran triunfo popular!!!

369 vistas