• jbarriossalinas7

PARTICIPACIÓN CIUDADANA EN LA NUEVA CONSTITUCIÓN.

Cada uno sabe donde estuvo el 18 de octubre del 2019 y sus días posteriores, de sus esfuerzos por avanzar en una sociedad que clamaba justicia, solidaridad y dignidad. En qué lado de la calle defendió los valores que inspiraron el volver a la democracia y la defensa de los derechos humanos. Y en qué lugar hoy está en la defensa de los Presos Políticos, de justicia y reparación de aquellas víctimas del estallido social.



Una de las principales conclusiones del Plebiscito del 25 de octubre, es que la gran mayoría de los chilenos ve que se abre un espacio, una gran oportunidad para un cambio positivo, de una mejor democracia, de esperanza en la sociedad y en la vida de las personas.

Pero también, no se debe olvidar, que se llegó a este punto, porque no se estaban representando adecuadamente los intereses y demandas de los ciudadanos en su totalidad y de aquellos mismos que los eligieron. No es un tema nuevo, sino que ha hecho crisis en esta década y se manifiesta en desconfianza como también en falta de credibilidad.

Cada uno sabe donde estuvo el 18 de octubre del 2019 y sus días posteriores, de sus esfuerzos por avanzar en una sociedad que clamaba justicia, solidaridad y dignidad. En qué lado de la calle defendió los valores que inspiraron el volver a la democracia y la defensa de los derechos humanos. Y en qué lugar está hoy por la defensa de los Presos Políticos, de justicia y reparación de aquellas víctimas del estallido social.

Ahora también, es importante revisar los diagnósticos, del porqué de la falta de credibilidad y la desconfianza. De porque la sociedad se convirtió en una basada en el consumo extremo o porque se toleró por tantos años el periodismo obsecuente con el poder político y económico. Así también desarrollar ideas de participación, en donde no sólo algunos estén llamados o tengan el derecho a pensar, a proponer ideas, a la crítica, a la opinión, a construir soluciones.

No sería sorpresa señalar que el origen de la crisis se basa en el constante conflicto y desfase que proviene de la actual constitución que introdujo un modelo político de representación democrática, la cual ha estado en constante desfase con las demandas de ciudadanos y ciudadanas, con una economía neoliberal de producción que debilita al ciudadano, incorporando un individualismo extremo, que limita el actuar colectivo en las decisiones políticas y un avance demasiado lento o en contrario hacia una sociedad más justa.

En este marco han surgido nuevas generaciones, en un mundo globalizado, tecnologizado, que ve el avance en términos de participación en el mundo, de mayor transparencia, de la inclusión de materias medioambientales, educación gratuita, salud digna. Ya no sólo se exige elegir a sus representantes, sino que también elegir representantes que salgan de sus propias filas y que además sean parte de la toma de decisiones.

Para desarrollar un modelo que este a la altura del siglo XXI, un modelo de desarrollo sostenible, donde sea un valor destacado la colaboración entre sus ciudadanos, donde nadie se quede atrás, “poner fin a la discriminación y la exclusión, y reducir las desigualdades y vulnerabilidades que dejan a las personas atrás y socavan el potencial de las personas y de la humanidad en su conjunto” (ONU, Valores Universales, Principio Dos: No dejar a nadie atrás).

Así entonces, el mundo nos señala que atender las demandas basándose sólo en cambios de forma o menores a nuestra constitución, no sólo parece ser inoficioso, sino que hipoteca el futuro de muchas generaciones, dado que el llamado es a más colaboración, abrir el espacio público y mayor participación ciudadana.

En definitiva, se requiere fortalecer la participación ciudadana, que las personas se sientan forjadoras de una nueva constitución y de un nuevo modelo de convivencia. Que el poder este donde debe estar, no sólo al arbitrio de la elite económica, sino que, de la sociedad en su conjunto, que los representantes rindan cuentas y que su titularidad este acotado a un periodo de tiempo.

Fortalecer la participación ciudadana, es llevar al espacio público preguntas fundamentales, que muchas veces se omiten al momento de la elección y que para algunos podrían resultar un poco incomodas.

¿Cómo revocar el mandato a un constituyente? ¿Ser independientes da algún grado de garantía? ¿Qué modelo económico debería imperar? ¿Pertenecer a algún partido o su adhesión da crédito de confianza?

La ciudadanía ha observado con frustración en estos pocos años de Democracia, que hay decisiones políticas que no son compartidas y que da la impresión, que por aquellos que hemos votado, algo se les perdió en el camino.

Entonces, la base social observante, el ciudadano de a pie, el pueblo en su conjunto que controle el actuar de sus representantes es fundamental en la profundización de la democracia. Entendiendo ello como un aspecto global, del deseo de las personas en recuperar su soberanía en nombre del bien común, de las futuras generaciones, de participar en aquellas decisiones trascendentales que constituyen el pilar fundamental de una sociedad que se caracteriza por un modelo que avanza en ser más justa.

La participación ciudadana, posibilita recuperar la confianza en las Instituciones, por tanto, si es necesario reformarlas y que a ella concurran los mejores, no sólo buscando un beneficio económico, sino que su principal motor debería ser el desarrollo de nuestro País.

Hacer que los ciudadanos participen no es acto de magia, como tampoco sólo un llamado abierto a participar, es mucho más complejo, comprendiendo que se requiere recuperar la confianza, la legitimidad, la transparencia.

Se requieren nuevos espacios e instrumentos de participación de la ciudadanía, de las organizaciones sociales, de los sindicatos, de las juntas de vecinos, de los grupos de interés, que garanticen la inclusión de materias que afecten al conjunto y no a los individuos. Avanzar en nuevos estándares de educación cívica, donde la justicia, la igualdad, la solidaridad sean ejes para destacar, que los ciudadanos tengan la posibilidad de formarse una opinión sobre determinados asuntos de interés nacional de forma completa y transparente. Se debería explotar entonces el potencial del ciudadane de educarse, socializar y de formular ideas, para los desafíos en la profundización de la democracia, generando así una fuerte adherencia y compromiso con el acontecer nacional.

Para avanzar en dicho camino se requiere levantar la opinión ciudadana, como parte fundamental de las propuestas que se trabajarán en esta nueva constitución. Así el rol de los constituyentes será garantizar que dichos aspectos sean incluidos, o que se incorporen los mecanismos para que así el estado genere las instancias de participación, en una dualidad de compromisos y equilibrio entre ciudadanes y el sistema político. El objetivo es acercar a la ciudadanía al mundo político y a los gobiernos de turno, para la formulación de políticas públicas y donde todos los actores se sientan parte del sistema democrático, obteniendo así de cada uno un mayor compromiso con la sociedad.


80 vistas0 comentarios

Entradas Recientes

Ver todo