¿ Quo vadis ? A conquistar nuestra felicidad

No tenemos nostalgia del pasado, sino la firme convicción que para construir este nuevo Chile que queremos no debemos olvidar nuestra historia que construye futuro. Las y los que nos antecedieron en esta lucha, dando su vida por ella y quienes continuamos en las calles con firmeza para decir basta a este sistema de precariedad económica y social, sabemos que continuamos la senda, con la alegría de nuestras luchas y esperanzas porque somos una misma historia.



Septiembre, un mes espacial y significativo por la historia vivida como país. Más aún este 4 de septiembre en que se conmemoraron los 50 años del triunfo de la Unidad Popular al poder, el gobierno popular que recogió los anhelos profundos de transformación político, sociales, económicos y culturales, que se plasmaron en el Programa de la Unidad Popular que señalara: “Lo que ha fracasado en Chile es un sistema que no corresponde a las necesidades de nuestro tiempo. Chile es un país capitalista, dependiente del imperialismo, dominado por sectores de la burguesía estructuralmente ligados al capital extranjero, que no pueden resolver los problemas fundamentales del país, los que se derivan precisamente de sus privilegios de clases a los que jamás renunciarán voluntariamente”. Programa que representó la constitución del poder popular y de un Estado Popular, la construcción de una nueva economía planificada y la definición de las tareas sociales, culturales que debería abordar el nuevo gobierno, resignificando la dignidad del ser humano en su calidad de trabajador, posesionándolo en el centro del proceso de desarrollo, orientando “el trabajo humano como el más alto valor” (escribe el programa Unidad Popular) enraizando en el imaginario colectivo la voluntad de afirmación e independencia de los y las ciudadanas, quedaron plasmadas como las grandes tareas del gobierno encabezado por Salvador Allende y las 40 medidas de la UP plenamente vigentes y necesarias hoy.


También, en el centro de la visión internacional del Programa de la UP, estaba la autodeterminación de los pueblos, la autonomía nacional y un sólido sistema de cooperación entre iguales. Decisión visionaria como la apertura de relaciones con otros países, el ingreso de Chile a los países no alineados estableciendo un espacio de cooperación política. Señalando la necesidad de sustituir el orden económico-comercial profundamente injusto. Hoy, esta convicción multilateral y de cooperación entre las naciones frente a la terrible pandemia que azota al mundo, es plenamente vigente y necesaria como respuesta de cooperación internacional en todos los niveles de desarrollo humano.


Septiembre también nos lleva a conmemorar un nuevo 11 de septiembre de 1973, en que este sueño de miles de mujeres y hombres por alcanzar su felicidad en una patria grande y justa fue roto por las FFAA, el capital internacional y la complicidad y conspiración de aquellos que vieron en esta construcción socialista el fin de sus privilegios y granjerías.


No tenemos nostalgia del pasado, sino la firme convicción que para construir este nuevo Chile que queremos no debemos olvidar nuestra historia que construye futuro. Las y los que nos antecedieron en esta lucha, dando su vida por ella y quienes continuamos en las calles con firmeza para decir basta a este sistema de precariedad económica y social, sabemos que continuamos la senda, con la alegría de nuestras luchas y esperanzas porque somos una misma historia.


El estadillo social cambió radicalmente nuestra historia, todos aquellos que señalan que este pueblo despertó de la noche a la mañana en una especie de anomia, no ven o no quieren ver que este fue un proceso de esfuerzo de miles de jóvenes, hombres y mujeres que habíamos salido a las calles por el derecho a una educación digna, por no más AFP, por el derecho al agua y los recursos frente a las políticas económicas extractivistas y la gran ola feminista por los derechos de las mujeres. La historia es nuestra y la estamos construyendo en el día a día. Todo lo que nos fue negado por la política de lo posible, y de los consensos como el derecho a una nueva constitución y a conducir nuestros destinos lo hemos ganado, hemos conquistado el mayor de los derechos…a decidir nuestro futuro.


El gran desafío hoy es sumar miles y miles de ciudadanos a esta construcción del Chile que queremos. El plebiscito para cambiar la constitución y transformar -saltando el cerco que nos impuso el “Acuerdo por la Paz” firmado a espaldas del pueblo- la Convención Constitucional en una Asamblea Popular Constituyente soberana, plurinacional, paritaria y feminista es tarea de todos y todas. En todas partes debemos trabajar para ser convincentes, no basta estar convencidos del camino es necesario ser convincentes y demostrar con un lenguaje claro y sencillo que cuando participamos en este proceso no estamos legitimando esta institucionalidad, estamos en la certeza que esta vez sí tenemos la fuerza y la movilización de nuestro lado para que el proceso sea distinto. Porque esta vez no se trata de una elección, se trata de que el pueblo está construyendo su propia historia y esto requiere generosidad, altruismo, sin egos y sin engaños, darnos por entero a la lucha por sumar a todos y todas a este desafío. Solo podremos descansar cuando veamos nuevamente abrirse las grandes Alamedas para caminar como hombres y mujeres con dignidad. Hacia allá vamos con entusiasmo y pasión; A conquistar nuestra felicidad.


UNIDAD SOCIAL

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